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Capitalismo afectivo

En un capítulo de la primera temporada de Mad Men, Don Draper intenta convencer a Eastman Kodak del nuevo nombre que debe tener el proyector de dispositivas. Le llama Carrusel y lo vincula con la nostalgia. A continuación tenéis la presentación que hace ante sus clientes. La emoción del regreso al hogar, es decir, a donde uno es amado, es un dolor que necesita un analgésico. Eso es el capitalismo afectivo: provocar un dolor que necesita algo para ser curado y eso es lo que hace la publicidad en muchas ocasiones.

En esa escena se puede ver cómo un aparato tecnológico -piezas de plástico a la que llamaban rueda- se convierte en un objeto emocional, creador de experiencias. Por tanto, ya en el siglo XX sabíamos cómo convertir un cacharro en algo sentimental.

Ahora pensad en el móvil y en su poder para generar expectativas y mantener hambrientos a sus usuarios de nuevas experiencias. Es parte de lo que se llama capitalismo afectivo.

Pero no penséis que por ese nombre sólo se vende tecnología: la generación de las emociones es una de las fortalezas de la publicidad y la publicidad (no las relaciones con los públicos) lleva instalada en la política décadas. Hay quien lo hace mejor y hay quien lo hace peor pero campañas como la de Unidos Podemos para las elecciones de junio de 2016 son un ejemplo acabado de cómo subyugar (sí, avasallar el raciocinio) o seducir (en palabras de Pablo Iglesias) en vez de apelar al discurso racional: sonrisas, corazones y la república independiente de tu casa: Sugerente, emocional e irracional.

Ya es curioso, pero los anticapitalistas han recurrido a Disneylandia y les irá francamente bien.

 

 

Vieja política, nueva política: todos somos iguales pero unos más que otros

Mira que es fácil regenerar la vida política en España, hay tanto que hacer que cualquier cosa en el buen camino es un gran paso.

Asesores de políticos: en mi ingenuidad, creía que Podemos/Ahora Madrid iba a prescindir de los nombramientos a dedo de asesores, tal como se lleva haciendo en España desde Viriato. Un modo muy fácil de evitar ese dedazo es escoger entre los funcionarios a una persona de confianza. Es un procedimiento que ahorra dinero y promueve la valoración del empleado público, el sueño de cualquier político honrado y socialdemócrata.

Por una extraña razón, Podemos, siendo de la gente y asambleario, acaba formando núcleos de poder entre los compañeros de pasillo en la Facultad de Sociología del campus de Somosaguas, con las novias y ex novias y los familiares. Les pasa lo mismo que a la derecha: la gente competente acaba siendo la de su entorno más cercano.

Secretaría de Estado Anticorrupción: para solucionar la corrupción política, sólo a un político se le podía ocurrir crear un organismo dependiente de un político. Mira que tenía fácil Pablo Iglesias recuperar a Jiménez Villarejo y sus propuestas de fortalecer la Fiscalía Anticorrupción. Podía haber propuesto un grupo a lo “Los Intocables de Elliot Ness”, un selecto grupo de funcionarios de Hacienda, de la UDEF, de la Guardia Civil, de la Policía Nacional o qué sé yo. Algo que garantizara la independencia del grupo, de modo que pudiera investigar hasta a Pablo Iglesias.

Pero no, él quiere un grupo de investigación sobre los demás. Sus razones tendrá.

Así que, la vieja política y la política nueva de Podemos vienen siendo lo mismo: la ocupación de los poderes públicos por parte de un grupo político. En vez de gestionar se trata de poseer. Lamentable.

Ser atentos, un reto cultural

La atención está de moda, aunque al parecer, porque brilla por su ausencia. La preocupación sobre su escasez actual se extiende desde el ámbito educativo (docentes y padres alarmados por la falta de capacidad de niños y jóvenes para mantenerse atentos ante cualquier tarea) hasta el de los medios de comunicación. Ahora podemos medir el tiempo que se dedica a leer o ver una información, y los resultados no parecen ser muy buenos.

Por ejemplo, en junio pasado Facebook cambió su algoritmo para premiar las historias a las que se dedica más tiempo de lectura en vez de contabilizar solo los “me gusta” y las veces que se comparte o comenta. Es una manera de hacerse con el recurso más escaso: la atención (Mangalindan, 2015).

Otro ejemplo es la publicidad. El Financial Times está probando un método para cobrar a los anunciantes por tiempo de exposición al anuncio, no por impacto. El consejero delegado de Chartbeat, la compañía que monitoriza el comportamiento de los lectores del FT lo explica claramente: “Es oficial: podemos empezar a hablar de la economía de la atención. Hay gente que compra y vende minutos de atención del público”. No es el único medio: The Wall Street Journal, Bloomberg y The Economist ya lo hacen (Ingram, 2015).

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Primeras impresiones de El Español +

Whatsapp recibido anunciando la beta de El Español

Whatsapp recibido anunciando la beta de El Español

El día 7 de octubre los accionistas y suscriptores de El Español nos encontramos con la versión beta del sitio web del nuevo medio.

Sabíamos que la fecha era esa, pero además el equipo del nuevo diario envió un whatsapp a los usuarios que estábamos dados de alta en ese servicio (los accionistas) y el mensaje no era solamente un anuncio de la posibilidad de leer en beta el diario sino una petición de paciencia en tono coloquial.

No puedo escribir en profundidad sobre diseño web porque no es mi especialidad, pero como beta tester del producto sí que puedo relatar lo que para una usuaria avanzada de medios supone.

 

Portada de El Español

Portada de El Español

Lo primero que me ha gustado es que la portada del medio ha permanecido igual durante horas, exceptuando la novedosa columna dinámica del Río que va actualizándose con las últimas noticias. Le pregunté a Eduardo Suárez cada cuántas horas actualizaban la home pero aún no me ha contestado. Actualizado: la respuesta de Eduardo.

Recuerdo que cuando estuve en febrero en la redacción de El Español, María Ramírez me dijo que una de las cuestiones que les llamaba la atención de cómo se organiza la portada de los medios digitales es que no había jerarquía para priorizar lo más importante de lo que había ocurrido sino que se ponía en portada lo último, de manera que no sabes en realidad qué ha pasado de importante en España en un vistazo, algo que debería ser labor de una portada. Me parece una idea muy acertada dejar la portada inalterada hasta que pase algo importante, porque prima lo banal en muchas homes de medios españoles (por ejemplo, El Mundo). Parece que en El Español no será así. Evidentemente, los medios digitales han de servir las últimas noticias y me parece que hacerlo como lo hacen con El Río es una buena solución.

Portada de El Español al desplegar El Río

Portada de El Español al desplegar El Río

Hay en El Río una actualización constante. Cuando hay nuevos items se muestra mediante un número en rojo, una señal muy habitual en muchas aplicaciones de mensajería, como si hubiera nuevos mensajes. Aprovecha, pues, una interfaz familiar. La verdad es que cuando lo vi pensé que cuando aparece el número rojo podríamos decir que cuando el río suena, agua lleva. Actualizado: Eduardo me explica más cuestiones sobre El Río.

Mi mayor ilusión es ver La Edición, que se publicará todas las noches a las 10. También había hablado de este tema de la hora con María Ramírez, Eduardo Suárez y Daniel Basteiro en febrero y han decidido adelantar al resto de los diarios en la publicación del periódico. Para mí es una acertadísima decisión.

En la imagen de abajo podéis ver la promo de La Edición, que todavía no está disponible.

Previa de la Edición

Previa de la Edición

Como veis, todo tiene unos nombres muy personales, las secciones no son las habituales sino que se llaman con nombres nuevos. Es arriesgado innovar en esto puesto que supone abandonar nombres familiares y que tenemos interiorizados (Nacional, Economía, Internacional etc.) para crear una nueva nomenclatura. Es una manera de crear una narrativa nueva y no dudo de que se estudiará en las Universidades.

En noviembre de 2014, cuando El Español aún no tenía nombre, dije en Twitter que “dar voz a los suscriptores proporcionando un espacio para blogs añadiría vinculación. Los posts de esos blogs pueden salir en portada de forma aleatoria. Estamos en la época de Narciso, sería una recompensa”. Parece ser que será así y hay un espacio dedicado a la publicación de posts de los suscriptores.

Para terminar, hoy (14 de octubre, lanzamiento en abierto de El Español) me he llevado una agradable sorpresa al recibir por la mañana una newsletter de El Español que se llama El Despertador. En otro post hablaba de la necesidad de volver a crear el hábito de leer el diario. Esta forma de hacerlo, de buena mañana y se supone que tras las actualizaciones que durante la noche se han producido tras La Edición, me parece que puede ser una buena estrategia.

Quién dijo qué en Twitter: Zapata y Soto, concejales

Dos concejales de Ahora Madrid se han hecho especialmente famosos en las últimas horas por lo que escribieron en Twitter hace meses o años.

Esto ya se está convirtiendo en una rutina: cuando alguien adquiere relevancia pública se va a indagar en sus tuits pasados, a ver qué hay en lo que ha dicho; quizá encontraremos una broma macabra, desprecio hacia algún colectivo, una rabieta, una metedura de pata.

En el caso de los políticos es un deseo legítimo de conocer a quien nos va a representar. Diréis que ese escrutinio debería hacerse antes de ser elegido, pero suele ser al revés: sus tuits adquieren relevancia con el cargo. Y, sobre todo, que ese escrutinio lo hacen quienes NO han votado a ese político.

 

El Roto

 
Me parece una información relevante, no comparto el humor irreverente que tanto gusta en algunos ambientes. No me gusta para mí ni para los demás. Al margen de eso, hay algunas pistas que creo que se pueden aportar para entender estos casos.

  1. Twitter es comunicación pública
  2. Twitter es potencialmente masivo.
  3. Se produce una distorsión mental que algunos estudiosos llaman comunicación masspersonal (masiva personal). Mucha gente tiene la sensación de estar hablando en un ámbito personal porque dialoga, pero esto es tan equivocado como pensar que una entrevista en la radio es personal. Nos falta adquirir la sensación de que el público está aunque no se le vea.
  4. Las palabras, la comunicación son actos que cambian la realidad. Sí, actos, decisiones, libres, con consecuencias, como todo lo que hace el ser humano (y que no es un acto del hombre). La consideración de las palabras como algo inofensivo es ponerse un velo en los ojos voluntariamente. Las leyes son palabras, las declaraciones de guerra también, las palabras son las que cambian la historia. Somos seres simbólicos, no vivimos sólo en el mundo físico, vivimos en los símbolos y si no ¿a santo de qué tienen importancia las redes sociales?
  5. Para algunos individuos, además, la exigencia narcisista de ser ocurrentes para su público les hace olvidar que hay otros públicos que pueden sentirse heridos o maltratados por sus palabras. Estas actitudes son claves para entender quién tiene una mentalidad amplia y quién la tiene tan sesgada que es incapaz de comprender el dolor ajeno.
  6. El tiempo interior de la comunicación. Manuel Martín Algarra habla del tiempo interior de la comunicación y esa característica de la comunicación tiene su aquel. Por la sensación de conversación banal se olvida que el tuit queda para la posteridad y que se puede recuperar e interpretar en otro momento y en otras circunstancias. Lo escrito, escrito está.
  7. La dictadura de lo políticamente correcto. No creo que sea ése el problema, no se trata de hipocresía, se trata de no querer para los demás lo que no quieres para ti (a tan bajo nivel hemos de argumentar). Si el ex alcalde de Valladolid se nos hizo tan repugnante, si Sostres ha asqueado a tantos, ¿me puede alguien explicar por qué se debe admitir que una persona cualquiera haga chistes sobre el holocausto, mujeres violadas o pasar por la guillotina a los rivales políticos y además pasar por ser gracioso?  

La hora de los diarios en los tiempos de Twitter

Hay que recuperar el hábito de leer el diario, dije hace unos meses, es uno de los retos que tiene el periodismo. Igual que la radio y la televisión todavía conservan a la mayoría de su audiencia escuchando o viendo su contenido simultáneamente, el diario debe intentar crear el hábito de la lectura con una hora determinada de publicación. La expectación ante lo nuevo es parte de la fuerza de ese impulso por comprar el periódico.

A las nueve, cuando aparecían La Correspondencia y los demás periódicos de la noche, aumentaba el bullicio. 

Esto leía hace unos días en Fortunata y Jacinta y el periodista Galdós, pensé, nos estaba dando una pista enorme sobre la hora de los diarios y la repercusión en redes sociales. Galdós hablaba del ambiente de los cafés madrileños: el diario debe salir en la hora en que los cafés de nuestra época están ansiosos de noticias y ansiosos de comentarlas, puesto que de nada sirve saber algo si no se puede comentar, somos ultrasociales.

 

Sé que en El Español estuvieron – no sé si siguen- con el debate de a qué hora sacar la edición del periódico. Les di mi opinión, a las 21:30. Me pasé en media hora con lo que hacían en el siglo XIX.

Parece una rutina heredada del papel retrasar la salida del diario a las 12 de la noche o más tarde, como hacen las cabeceras tradicionales. No hay ninguna necesidad de esperar a que las radios terminen sus programas de debate político, las televisiones rematen su prime time y medio país esté durmiendo para sacar el diario. Sería como si La Correspondencia esperara a que los cafés estuvieran vacíos para salir a la calle.

Twitter es un medioambiente estupendo para el periodismo, porque las personas que lo habitan, que lo frecuentan tienen las características de los asiduos a los cafés. No pienso argumentar esto, simplemente os dejo otro párrafo de Fortunata y Jacinta. Galdós, de nuevo, nos explica Twitter:

En un café se oyen las cosas más necias y también las más sublimes. Hay quien ha aprendido todo lo que sabe de filosofía en la mesa de un café, de lo que se deduce que hay quien en la misma mesa pone cátedra amena de los sistemas filosóficos. Hay notabilidades de la tribuna o de la prensa, que han aprendido en los cafés todo lo que saben. Hombres de poderosa asimilación ostentan cierto caudal de conocimientos, sin haber abierto un libro, y es que se han apropiado ideas vertidas en esos círculos nocturnos por los estudiosos que se permiten una hora de esparcimiento en tertulias tan amenas y fraternales. También van sabios a los cafés; también se oyen allí observaciones elocuentes y llenas de sustancia, exposiciones sintéticas de profundas doctrinas. No es todo frivolidad, anécdotas callejeras y mentiras. El café es como una gran feria en la cual se cambian infinitos productos del pensamiento humano. Claro que dominan las baratijas; pero entre ellas corren, a veces sin que se las vea, joyas de inestimable precio. 

De interés para los ayudantes doctores y contratados doctores (y para la opinión pública)

Ayer recibí una información de la central sindical UGT que es de interés para aquellas personas que se encuentran dentro del desmoralizante proceso de pasar de ayudante doctor a contratado doctor. Para los demás, creo que carece de interés. Actualización: se ha convertido en algo de interés general.

Debido a la imposibilidad de convocar plazas, los ayudantes doctores que se iban acreditando para contratado doctor se convertían automáticamente en contratados doctores interinos. Esto se ha terminado.

La figura no estaba contemplada en la ley  ( salvo en Andalucía y Navarra) y las consejerías de Educación, el Ministerio de Educación y Hacienda estaban haciendo la vista gorda.

No sé si fue la Universidad de Vigo o la de Santiago, metieron por registro una petición para que le comunicaran si era legal la figura  y ante un escrito oficial se pasó a Hacienda que ha paralizado esa vía de entrada en toda España: ya que no es legal.

Por lo tanto, los contratados en esa figura han quedado en un situación de alegalidad . Los que deberíamos ser transformados en fechas próximas, no tenemos solución alguna por el momento. En mi caso, me toca transformarme en septiembre.

Por los documentos esa situación es conocida por las universidades desde hace meses. No avisan a sus empleados no sé si por un paternalismo de la peor especie, por quitarse del medio o por pura dejadez.

Personalmente estoy cansada de la dosis de incompetencia de los ministerios cuando decretan sin pensar en las consecuencias, de los parlamentos autonómicos y nacionales y de los cargos de las universidades. No me fío de la solución que puedan/quieran dar a última hora. Así que me pongo en modo busca de empleo.

ACTUALIZACIÓN 9 de mayo

La vicerrectora de Organización Académica y Profesorado de la Universidad de Vigo, Ana Graña, nos convocó a una reunión ayer a los 10 ayudantes doctores que deberíamos transformarnos en el curso que viene.

La propuesta de la Universidad de Vigo es hacernos un contrato post doctoral de dos años de duración, dedicado fundamentalmente a investigación por lo que sólo podríamos dar 80 horas de clase en todo el curso académico. 

Por qué le importa a usted como contribuyente: 

1. Como la docencia que imparte un contratado normal a tiempo completo es de 240 horas, para impartir nuestra docencia tendrán que contratar a dos asociados. Es decir, lo que hacía una persona, lo van a hacer tres (ahorro y racionalización del gasto público, repitan conmigo). El curso que viene somos 10 sólo en la Universidad de Vigo.

2. Usted ha invertido en mi formación académica. Me ha subvencionado el doctorado, me ha subvencionado mis estancias de investigación, mis proyectos de investigación porque yo tenía una carrera académica en la que mis conocimientos iban a revertir en los alumnos y en la sociedad en general. Con este contrato, señoras y señores, como en el juego de la oca, quien cae en la casilla equivocada, vuelve a empezar. Seguiré en formación como si acabara de llegar a la Universidad. Y esto multiplicado por cientos de casos porque ¿cree usted que han parado el juego y vuelto a pensar qué están haciendo? No, siguen contratando ayudantes doctores que inician otra vez el juego, el curso que viene van a contratar a más ayudantes doctores.

3. Llevo 5 años cumpliendo mis deberes, iguales a los de un contratado doctor, un titular o un catedrático por el sueldo de 1.500€ netos al mes, con la esperanza de mejorar mi situación, con la exigencia de exclusividad que impone la Universidad, de modo que he abandonado toda actividad profesional porque así me lo exige la ley. También sin posibilidad de pedir proyectos de investigación o sexenios, puesto que mi figura era la de un profesor universitario sin contrato fijo. Tras cumplir, veo que la Administración no cumple, la consellería de Educación no da soluciones y sigue sin preocuparse de que la Universidad en Galicia se haya convertido en un derroche de dinero, en una trampa para cientos de académicos y en unas instalaciones sin futuro. 

Locos lúcidos

A veces tengo la sensación de ser una especie de profeta en el desierto, de esas personas aventadas que ven catástrofes donde la mayoría ven un plácido paisaje. Menos mal que hay otras ojos más autorizados que los míos que ven esa catástrofe.

El primer vigía autorizado es un hombre de los que antes trabajaban en los medios de comunicación: cultísimo, humano hasta el desgarro, curioso pero siempre compasivo. El loco de la colina, Jesús Quintero, fue al programa Carne Cruda de la Cadena Ser hace casi un año. Podéis escuchar la entrevista, de más de una hora, en este enlace.

La entrevista es una clase magistral de radio, en el sentido hondo de la palabra, así que escucharla entera es casi un deber para todos los amantes de ese medio. No obstante, he escogido los minutos finales de la entrevista que son de una intensidad enorme. Sólo con palabras y silencios, estos dos hombres superan por su calidad toda la basura que ha emitido en prime time la TV en el último año.

Solo dos voces y sus silencios, alguna canción y el mundo de apariencias de la tele salta por los aires.


El otro, no tan loco sino más chato, es Paco González, que hizo un papelón el 13-M de 2004.

Dice:
¿El deporte es el verdadero opio del pueblo?

Yo creo que es más la política, fíjate. Me da esa sensación por cómo veo que se maneja la televisión. Hubo un tiempo que fue la prensa rosa, y ahora tengo la impresión de que la política lo invade todo mucho más.

Marco Aurelio tenía un sueño y no era esto

“Marco Aurelio tenía un sueño que se llamaba Roma, Próximo, y no era esto, ¡no era esto!”

Máximo Décimo Meridio a Próximo.

En EEUU existe una expresión muy elocuente, “political arena“, para referirse al escenario político. Su origen es la arena del circo romano.

Cuando veo la película Gladiador pienso que es una magnífica parábola sobre la opinión pública. El circo es la televisión en donde se gana o se pierde no la vida sino el amor del público. Máximo y Cómodo no pelean físicamente en la arena sino al final de la película pero su batalla intelectual empieza desde que Máximo vuelve a Roma, su batalla por el favor del público del circo.

Aquellos no eran combates nobles sino de una crueldad espantosa. Los emperadores habían dedicado esfuerzo en hacer que los espectáculos fueran cada vez más degradantes para la dignidad humana. El primer gladiador atravesado por un tridente seguramente levantó aullidos de espanto, entre indignados y excitados. El siguiente pasó sin espanto y hubo que aumentar la crueldad. Una escala de degradación que aumentaba los niveles de tolerancia y que hizo insensible al pueblo romano y con el umbral de atención cada vez más alto; cada vez menos sorprendido e indignado, necesitando emociones más fuertes para asustarse. Si quieres que alguien sea sumiso, es la mejor manera de lograrlo, la excitación siempre precede a la narcosis. De hecho, una de las funciones de los medios, según Lazarsfeld y Merton, es narcotizar a la audiencia.

Pan y circo

Antes de hablar de la crueldad que crecía en la arena del circo, quizá habría que empezar por la misma escena en la que se desenvuelve la pelea entre gladiadores. No es lo mismo un combate en el circo ante 50.000 espectadores que en una guerra en un bosque apartado. No es lo mismo un debate a solas entre dos personas que un debate en la TV. No se dirá lo mismo, no se entenderá lo mismo.

La escena, el medio, es en sí una elección de mensaje. No puedes decir lo mismo en TV que en una radio, no es que no se debata igual -que también- es que no se puede debatir sobre lo mismo. Un ejemplo lo aclarará, espero: nada que no sea posible visualizar se tendrá en cuenta en la TV. De manera que lo excesivamente abstracto no tiene sitio fácil en la TV.

Decía McLuhan que antes de plantearse cualquier tipo de ecología de los medios había que formar al público en los efectos ocultos de los medios. Informarse exclusivamente en la TV va a tener un sesgo hoy por hoy inevitable en España: la espectacularización. Por eso es tan frecuente, para atacar al adversario en TV, espetarle un “aburres a las ovejas”. Si aburres no debes hablar. Estamos aquí para entretener.

Los protagonistas y los antagonistas

Pierre Bourdieu, en su libro Sobre la televisión, explica además algunas de las tácticas que muy frecuentemente utilizan los profesionales de la TV para disolver la realidad y crear un drama ficción que parece información. Destaca algunos factores que me parece que son muy oportunos para ver la televisión de nuestros días en España con otros ojos, menos inermes:

El presentador dictador:

Debate en La Sexta Noche. Sistemáticamente, Iñaki López interrumpe a los contertulios que le estorban. Los métodos son variados. Me llamó especialmente la atención una ocasión en que interrumpió a un contertulio por una información urgente a la salida de La Moncloa. Conectaron en directo con la consabida redactora pasando frío en el exterior que comentó que seguía sin haber novedades.

Recuerdo un programa de Las Mañanas de Cuatro que vi luego en Internet. Jesús Cintora enfrentaba a Monedero (en el plató) con Joaquín Leguina que intervenía desde la calle con pinganillo. La imagen de Leguina en sí ya era inferior a la de Monedero: encogido, con cara de desconcierto ya que no entendía bien lo que oía, interviniendo a destiempo, nervioso porque él mismo se daba cuenta de que estaba siendo inoportuno. Mientras, Monedero estaba relajado contemplando como el viejo político se quedaba sin forma de hilar un discurso. Lo mismo había ocurrido en otra ocasión -que yo viera- con Alfonso Guerra. Mismo desconcierto, mismo dominio de la escena por parte de Monedero. Otra ocasión en que la manipulación fue escandalosa se produjo en La Sexta Noche: mientras Pablo Iglesias aparecía con la cámara grabándole en su habitual pose con el brazo tras el respaldo de la silla, Esperanza Aguirre intervenía desde un teléfono. Igual que en las ocasiones anteriores, las intervenciones de Aguirre iban con retardo. Para más inri, Pablo Iglesias ponía caras, se reía o la saludaba con la mano mientras ella no podía verle.

Bourdieu menciona también el lenguaje corporal: la mirada impaciente hacia el contertulio enemigo, el rebuscar en papeles sin mirar al contertulio, las apostillas como “gracias, gracias” que en realidad significan “termina”.

Por otro lado, se echan capotes a los contertulios favoritos cuando están en algún apuro. Recordé la escena del circo romano, cuando unos tigres convenientemente atados con cadenas se dejaba que corrieran o no, según el gladiador que tuvieran cerca.

Otro factor es que el presentador alienta y promociona a un tipo especial de personas, los que Bourdieu llama fast thinkers. No se trata de que piensen deprisa, sino que no piensan en absoluto pero hablan de manera sintética, con imágenes y eslóganes. Como comenté en el post anterior sobre la televisión, se trata de celebridades televisivas con facilidad para el tópico. Atraen a la audiencia. Todo contertulio que quiera matizar no es bienvenido.

¿Es esto una enmienda a la totalidad de los profesionales de la televisión? No, Bourdieu menciona las tensiones que existen en la televisión entre las estrellas (millonarias) y los destajistas. Alguna conversación con Maurizio Carlotti en Twitter me confirma este extremo: la presión económica sobre las productoras y sus trabajadores es brutal.

¿Se puede hacer otra televisión? Sin duda. La RAI ha conseguido una audiencia espectacular con Roberto Benigni.

Pablo R. Suanzes lo escribe muy bien en su blog:

Con una parte importante de humor, humor inteligente, fino, profundo. Pero el espectáculo, Benigni, es también una muestra de cultura, de erudición, una fuerza desbordante.

(…)

La primera parte la vieron más de nueve millones de personas. La segunda, más de diez millones. Una barbaridad, casi un 40% de share en prime time.

Y dice algo en lo que coincido plenamente. Ver a Benigni es un disfrute pero al final queda una nube en la conciencia: ¿por qué en Italia tienen a Benigni y nosotros a Buenafuente?

Actualización:

He encontrado este vídeo de Carlotti, en el que compara la televisión con el circo. Creo que no quiere explicar la degeneración del debate que arriba he intentado describir.

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¡Vivan las caenas (de TV)!

Prefiero ser Ahmed

El asesinato de los trabajadores de Charlie Hebdo, de los tres policías y de los cuatro judíos, todos en París, es abominable, más todavía cuando se hace en nombre de Dios.

Ahmed

Ahmed

La solidaridad política y periodística de Europa ha sido selectiva. Sólo se ha identificado con la revista Charlie Hebdo. Las otras víctimas son de una categoría inferior.

Así, hemos pasado varios días con la identidad cambiada ya que, si no eres Charlie Hebdo, claramente eres un gañán. Por la libertad de expresión, identidad obligada.

Se puede intentar entender esa solidaridad selectiva. Por ejemplo, se aduce que es en realidad la libertad de expresión la que está en peligro tras el atentado. Aquí se ve que también los iconoclastas y descreídos dan más valor a una idea (la libertad de expresión) que a las personas, ya que Ahmed el policía murió rematado en el suelo pidiendo clemencia, pero no simboliza nada tan importante como la libertad de expresión. El símbolo por delante de la persona.

Y, para ejemplificar lo poco que importa la persona, y como apoyo a Charlie Hebdo, se reproducen los insultos a las creencias de Ahmed.

Ese mismo día Boko Haram asesinó a 2.000 personas en Nigeria. Llevamos meses de matanzas de cristianos en Siria e Irak. Ayer asesinaron, por lo de Charlie Hebdo, a varias personas en Níger y quemaron dos iglesias. Se despacha con un breve. Ni manifestaciones, ni hashtags, ni escándalo.

Jordi Molas expresó el doble rasero de manera brillante.

El Papa Francisco entró en la polémica. Digo que entró porque sus palabras lo demuestran. Por cierto, hay que leer las palabras de alguien antes de opinar sobre ellas.

Exactamente fueron éstas:

“Creo –dijo– que los dos son derechos humanos fundamentales: la libertad de expresión y la libertad de religión. Usted es francés… Hablemos, pues, de lo de París. Hablemos claro. No puede esconderse una verdad: que cada uno tiene el derecho de practicar su propia religión, sin ofender, libremente. Así lo hacemos; queremos hacerlo todos”.

“En segundo lugar, no se puede ofender, hacer la guerra, matar a un hombre en nombre de la propia religión; en nombre de Dios. A nosotros, lo que está sucediendo ahora nos sorprende. Pero siempre pensamos en nuestra historia. ¿Cuántas guerras de religión hemos hecho? Piense usted en la noche de San Bartolomé ¿Cómo se entiende eso? También nosotros hemos pecado. Pero no se puede matar en nombre de Dios. Eso es una aberración. Matar en nombre de Dios es una aberración“.

“Creo que esto sea lo principal sobre la libertad religiosa: hay que hacerlo con libertad, sin ofender, pero sin imponer, sin matar”. “La libertad de expresión –prosiguió–: cada uno tiene no solo la libertad, el derecho; tiene también la obligación de decir lo que piensa para ayudar al bien común. La obligación. Pensemos en un diputado o un senador; si no dicen lo que piensan que es el verdadero camino no colaboran con el bien común. Y no solo ellos, sino tantos otros. Tenemos la obligación de decir abiertamente, tener esa libertad, pero sin ofender“.

“Porque es verdad que no se puede reaccionar violentamente pero si Alberto Gasbarri [organizador de los viajes papales], gran amigo, dice una palabrota contra mi madre, le llega un puñetazo.¡Es normal! ¡Es normal! No se puede provocar, no se puede insultar la fe de los otros, no se puede hacer burla de la fe“.

“El papa Benedicto en un discurso, no recuerdo cuál [el de Ratisbona], ha hablado de esta mentalidad postpositivista, de la metafísica postpositivista que llevaba finalmente a creer que las religiones, las expresiones religiosas son una especie de subculturas que son toleradas, pero son poca cosa, no forman parte de la cultura ilustrada. Esto es una herencia de la Ilustración”.

“Tanta gente habla mal de las religiones, las toma a broma, las ‘convierte en un juguete’. Y estos provocan y puede suceder lo que le sucede a Gasbarri si dice algo contra mi madre. Hay un límite. Todas las religiones tienen su dignidad, todas las religiones que respetan la vida humana, la persona humana. Yo no puedo tomarlo a broma. Esto es un límite. He escogido este ejemplo del límite para decir que en la libertad de expresión hay límites, como el de mi madre”.

Palabras llenas de matices y que han sido despachadas con comentarios tan simples como decir “qué horror” y escribir una carta del director, Pedro J. Ramírez, para sí, en este caso, meterse con las convicciones del Papa Francisco que claramente no le va a meter ningún puñetazo.

Yo tampoco. Se ríe en su carta, que no pienso enlazar, de la Inmaculada. Incluso estoy pagando su frivolidad ya que soy accionista de su nuevo medio, El Español. Es un texto bastante embarullado de citas en el que menta mucho la razón y se olvida de la cita obligada: el sueño de la razón crea monstruos. Se acuerda mucho de las guerras de religion y muy poco de las guerras en nombre de la razón, la libertad, el progreso, la igualdad o la nación. Éstas últimas han sido las más sangrientas y las más cercanas en el tiempo. Sólo una mirada al siglo XX estremece.

Por ejemplo, imagino el horror de los judíos alemanes al verse caricaturizados como ratas y a los librepensadores racionales excusando la libertad de expresión de los nazis. También imagino en los suburbios franceses a un niño argelino al que sus compañeros rubios le restriegan una portada de Charlie Hebdo. O a un sirio al que apalean hasta la muerte por las caricaturas francesas. Valía la pena que murieran por la libertad de expresión.

Le pregunté ayer a Pedro J.

Y respondió hoy tras varios intentos:

Si se lo pregunté es porque sabía la respuesta. También Pedro J. prohíbe que se ofenda a las víctimas de la violencia doméstica, algo que me parece muy bien y que apoyo. También le ofenden los actos de exaltación del terrorismo. Muy bien.

Si le ofende eso e incluso es capaz de retirar esos contenidos de su periódico como hizo en 2011 será porque no los considera objeto de la libertad de expresión: ¿son sólo las ofensas a los sentimientos religiosos libertad de expresión? ¿Tenemos, por tanto, una
cultura aceptable y otra religiosa sólo tolerada pero combatida con todas las armas? ¿Hay un estatus respetable para el laicismo y una reserva india para los creyentes? ¿Es así como funciona?

Prefiero ser Ahmed, él murió defendiendo a los que le despreciaban.